El patrimonio de Castilla y León

Página dedicada al estado del patrimonio histórico y cultural de Castilla y León

domingo, 18 de noviembre de 2007

Entrevista a Navarro Talegón

«LA PROVINCIA DE ZAMORA ES INJUSTAMENTE DISCRIMINADA Y MATRATADA POR LA JUNTA EN LAS CUESTIONES DE PATRIMONIO
«Ser independiente tiene costes. Uno de ellos: que algunas gentes reciban como mensaje hostil lo que es una discrepancia normal»

Jesús Hernández
La Opinión de Zamora, 18 noviembre 2008

- Por lo visto, ¿no se puede ser independiente?
- Por lo menos, ser independiente tiene costes. Uno de ellos es la incomodidad que supone que algunas gentes reciban como mensaje hostil lo que es una discrepancia normal.
- Fueron 28 años en el cargo. ¿Qué comenzó a agotar su paciencia, su templanza?
- He tenido muchos problemas en estos 28 años. Antonio Blanco aludía a uno el otro día: el de Emilio Zapatero. Eloísa Watemberg me llamaba, a raíz de mi destitución, y comentábamos lo sucedido entonces. Pues te juro que Zapatero ha sido el único consejero en el que yo he tenido verdadera confianza. Y fue el que propuso ese cese. El comité provincial del PP de entonces pensaba, mal informado por algunos de sus miembros, que yo estaba haciendo la puñeta en Toro. Lejos de mi intención. Yo defendía la configuración urbanística de la plaza de San Francisco y uno de los edificios más notables de la ciudad, que es el Palacio de los condes de Requena, en cuyo patio querían hacer una Estación de Autobuses. Zapatero y yo hablamos y aquello constituyó el punto de partida de una colaboración y de una relación muy estrechas... Y han existido otros problemas. Alguno me llevó a una situación crítica.
Herrera conocía la situación
- Herrera conoce, desde hace tiempo -un año, más o menos-, la situación. Y se ha inhibido. ¿Su carta, visto lo visto, fue el detonante de una bomba de relojería?
- Yo tenía preparada esa carta para Herrera y me llamó María Jesús Ruiz. No soy un hombre importante para nada, pero un escándalo antes de unas elecciones, como las pasadas, no gusta a nadie. Le dije al presidente de la Comisión de Patrimonio de entonces (Oscar Reguera), una persona a la que debo reconocimiento, que si la Fundación González Allende cerraba el ejercicio económico del año con déficit, defendería la justicia contra este atropello que propinaban a la ciudad quienes viven y cobran por ostentar cargos para otra cosa.
- Le llamó la vicepresidenta. ¿Qué le dijo?
- Le comenté abiertamente lo que pensaba. Me pidió que le concretase todo ese por escrito. Y le respondí: «No, porque ya tengo aquí una carta para el presidente. Te la envío directamente a ti». Y así fue. No me callé casi nada, aunque expresado con moderación.
- Y allí se muestra duro con la anterior consejera de Cultura.
-Digo que es indigna de ostentar un cargo público quien procede de esa manera.
- ¿Acaso la Junta pretende dejar el cargo de comisionado vacío de contenido?
- Yo creo que desde hace bastate tiempo se observa que tiende a controlar demasiado las comisiones. Y me pregunto: ¿para qué? Si después no tienes capacidad para llegar a la solución concreta de cada uno de los problemas. ¿Por qué la gente se empeña en meterse tanto en asuntos que son casi siempre técnicos? Las cuestiones políticas escasean. El nuevo reglamento contribuye a remarcar el control.
- ¿Y eso se consigue...?
- Metiendo funcionarios, que son más fácilmente atornillables que si se trata de independientes de la calle... Las comisiones funcionarían muchísimo mejor, y con más agilidad, con menos gente y si estuvieran constituidas por personas que han demostrado una trayectoria de dedicación e interés considerable al patrimonio cultural. Y manifiesto todo mi respeto por los integrantes de la comisión de Zamora, de los que siempre he recibido un trato exquisito.
- Se le nota sereno. Pero usted llevaba una temporada, tal vez desde "Legados", molesto. ¿Acaso es como si le hubieran quitado un peso, como si le hubieran liberado de una losa?
- Me llamó Elvira Fernández de Barrio. «Tengo que darte una noticia, y me cuesta. Es lo que yo no quisiera decirte...». Y le respondí: «Dispongo de suficiente imaginación para deducirlo». En esta coyuntura, cualquiera lo haría. «Es mi cese»... No me quita nada. En otro sentido, me quita, sí, una losa de encima.
- ¿El éxito de aquella muestra de arte sacro, excelente, le dolió a algunos en lo más hondo?- No soy tan mal penado para creer eso. Pero si alguien consideró que yo iba a aspirar a ponerme una corona con "Legados", se equivoca. No aspiro a nada. Recibo una satisfacción que me "plenifica" totalmente cuando veo un monumento dignificado. Si he contribuido a ello, aunque sea en una pequeña parte, basta. Mi aportación es pequeña en algunas ocasiones y siempre hay que sumarla a otras colaboraciones. Yo no soy un "llanero solitario", aunque algo tenga de eso. Y sé que moralmente estoy respaldado por muchos. Y esa contribución, en momentos clave, es verdaderamente esencial.
- «Moralmente respaldado por muchos», dice. Su cese causa «asombro, tristeza e incertidumbre» en amplios sectores. El mundo cultural, sobre todo, se ha alineado con usted. ¿La soledad de la Junta no debería llevar a los políticos a la reflexión?
- Si mi caso sirviera para eso, perfecto. Sin embargo, yo no hablaría de la Junta.
- ¿Lo haría de...? ¿De dónde partió su cese?
-Creo que de la dirección general. Yo no he conectado bien con su titular... Y depende de él, en buena medida, el trato global que está dándose a esta provincia. Mis discrepancias, o "desencuentros", se deben única y exclusivamente a que la provincia de Zamora es injustamente maltratada. Y esto es algo que me reconocen, en privado, multitud de amigos que tengo en el PP. Que cuanto está sucediendo les sirva para rectificar. Y yo me daré por muy satisfecho. Entonces habré ganado la última batalla después de morir.
- ¿Exageramos si decimos que el trato dado por la Junta a Zamora, en las cuestiones de Patrimonio, es gravemente discriminatorio?
- Es así, como dices. Hay datos que, contrastados, ofenden. Incluso en los oficiales, aunque se maquillan.- ¿Hay más de un "comparsa" en la Comisión de Patrimonio?
- Yo no soy de una pasta especial. Pero tengo la suerte de ser una persona independiente y de tenerlo fácil. No persigo ambiciones. No he aspirado a nada: ni a cargos ni a que me den caramelos. No los quiero ni los acepto. Ni tampoco los espero. Y me permito el lujo de decir lo que pienso. Otros no pueden. No lo tienen tan fácil. Un funcionario se encuentra en una posición francamente difícil... Yo siempre me he sentido respetado y querido.
- Creer o no creer. ¿En qué, en quiénes?
-Yo no creo en los partidos. En ninguno. He visto demasiado. Creo en las personas. Y como instituciones, en la Iglesia. A pesar de todos los pesares, es la mejor. Ahí me he encontrado a mucha gente nobilísima, que me ha conmovido. Y he recibido mucho más de lo que he dado.
El estado de la Colegiata
- El estado de conservación de la Colegiata de Toro: ¿es preocupante, lamentable...?
- Inquietante en lo que toca a la decoración exterior, que es muy rica y que comienza a degradarse irremediablemente. Está en una situación crítica. Y eso es lo que ha sido objeto de debate. Yo no les he pedido que restauren el patrimonio mueble de la Colegiata, porque eso puede esperar. Y porque ha hecho mucho, la mayoría, la Fundación González Allende. Tampoco les pido que convoquen un concurso de ideas para cerrar dignamente la Portada de la Majestad y quitar una solución que se concibió como provisional, hecha con precariedad de medios. No he presionado, con eso, aunque quiero que también se haga. Pero me fastidia que una decoración tan atractiva de la iglesia, al exterior, esté degradándose y no les importe. Y me fastidia más cuando veo el derroche que se hace en otros monumentos.
- Habla de derroche.
- Y lo digo con conocimiento de causa. La Fundación González Allende, con la Escuela de Restauración de Madrid, lleva rehabilitadas más de 1.000 obras de arte mueble (esculturas, grabados, pinturas, libros...). Se ha realizado con muy poco dinero. Y ha dignificado los monumentos de "Legados".
- Sí, pero el mantenimiento y la dignificación del patrimonio cultural demanda recursos.
- No es un problema de dinero. O no es el principal. Existe más dinero que nunca, pero hay que emplearlo bien. Y de los problemas de Zamora saben los integrantes de la Comisión de Patrimonio de Zamora, y no el señor director general, por muy listo que sea y aunque le asista todos los días el Espíritu Santo. El personaje no me inspira ninguna confianza... La Fundación González Allende, con muy pocos recursos, hace más que ellos. El problema estriba en esto: los que tienen tanto interés en acaparar el poder no saben, después, ejercitarlo y llegar a las soluciones de las cosas.


Silvia Clemente
- Silvia Clemente, María José Salgueiro, Sáinz, Sedano... ¿Por qué la gente de la derecha a veces escucha tan poco?
- Silvia Clemente no escuchaba nada. Lo triste es otra cosa. Me gustaría saber quién mantiene a esta mujer. ¿Es que ha nacido para consejera o tiene unas dotes especiales para serlo? ¿Cómo se puede intervenir en todos los sectores, en una época donde hay gente cualificada en esos ámbitos, y poner a una señora títere en Medio Ambiente, después en Cultura -que deslustra todo, fundamentalmente con su comportamiento- y ahora de Diana Cazadora, matando topos y envenenando los campos?

- Se cometen, a veces, atentados contra el Patrimonio artístico. Conoce más de uno. ¿Cuál de ellos le causó mayor tristeza?
- Es complicadísimo... Me han dolido muchos. No te hablaré de atentados, sino de casos que no pasan por tales y que van más en consonancia con mi política de conservación, que se reduce a esto: hay que escuchar a todo el mundo que pueda aportar algo antes de intervenir en un sitio. Las actuaciones han de ser mínimas, y deben dejarse huellas de las vicisitudes por las que ha pasado el monumento o la obra (así, le aportan interés histórico), sobran las cosas de relumbrón (no me gusta que se intente acrecentar los monumentos nacionales declarados con aportaciones novedosas, siempre cuestionables). Dedíquense esos recursos a salvar lo mucho salvable.
- Una cosa, a ver, que le causara dolor.

Villalpando
- Me dolió, últimamente, y vi que mi decepción era la de otros miembros de la Comisión y de los técnicos, podría ser Villalpando. Dispone de restos interesantes de su pasado medieval. Hay una torre mudéjar, la perteneciente a la iglesia de San Lorenzo, preciosa pero en muy mal estado, que puede caerse cualquier día. Y con poco más de 1.000 euros al menos se consolidaba. Tiene un problema de cimientos. Los restos del primer recinto amurallado de la villa son interesantes por su solidez y, también, por lo que significan (testimonialmente). Invierten un dineral, excesivo, en recuperar la iglesia de Nuestra Señora del Templo para dependencias municipales y excluyen a todo los demás. Hay tantas cosas que me han dolido... El monasterio de Santa Clara, de Benavente, es otra de ellas.
- Lo de Moneo en la mitad del Castillo: ¿le dará fortaleza?
- Moneo es un hombre de letras mayúsculas. El Castillo de Zamora tiene ahora, recuperado, ese enorme valor testimonial. La Zamora de los romances cuenta con una fortaleza que justifica esa literatura. El Castillo era una poquedad porque estaba semi-enterrado. Ahora es de una grandiosidad impresionante. Yo creo que lo procedente es tocarlo lo más mínimo. Te paseas por él, sin rehabilitar, y ofrece una gran sensación de autenticidad, algo que falta en casi todas las fortalezas que visitamos. Hay que mantener esa sensación de autenticidad.
- ¿Con intervenciones mínimas?
-Sí. Además, ahorramos dinero a la Hacienda Pública para que ésta lo invierta en otras cosas... Como disponemos de muchos recursos tecnológicos para impermeabilizar las torres desmochadas, déjense vistas incluso las huellas, las improntas de las últimas piedras.

- Imaginemos que la fortaleza ya está restaurada. ¿El Museo de Baltasar Lobo, ahí?
- Yo creo que puede ser un magnífico lugar. Las obras de Lobo, en una fortaleza tan compacta y tan impresionante como ésa, con interiores y exteriores..., son una expresión contundente de la escultura contemporánea. Presentar eso en paralelo a un monumento como la Catedral de Zamora, que es un hito de la arquitectura medieval española, resulta muy impresionante.
- Nuevo (?) Museo de Tapices de la Catedral: ¿cuál sería un buen sitio, quizá el mejor?
- Se pueden conciliar varias posturas respecto a ese Museo. Soy enemigo de que se haga una propuesta de nuevo museo, subterráneo, junto a la torre catedralicia. Hay un monasterio, próximo, en el que se deberían poner los ojos, no sé si para los tapices o para los paños y mucho más (un ámbito que acogiera obras dignas de figurar o de constituir un museo diocesano de arte sacro)... Es el convento de las religiosas Concepcionistas. «He estado, alguna vez, a punto de marcharme».
- ¿Alguna vez se ha arrepentido de haberse quedado aquí?
- Yo he estado en alguna ocasión a punto de marcharme, sí. Porque alguna vez lo he pasado francamente mal. No creas que lo pasé tan mal cuando intentaron matarme. Aquellos momentos fueron terribles, pero la respuesta, tan buena, de la gente me hizo olvidar todo. Yo no tengo mérito al perdonar. No me cuesta nada. Aquello sucedió, y se acabó. Sólo recuerdo las muestras de afecto, que fueron enormes.

- El patrimonio puede ser rentable. Y no lo hacemos.
- Y si no lo rentabilizamos, no se mantiene.
- Expolios, ventas, pérdidas por incuria... ¿Se imagina lo que sería hoy el patrimonio artístico zamorano?
- Sí. Sorprendente.
Foto: Navarro Talegón (Fotoinfo).

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